Marketing emocional: no vendas productos, vende emociones

Uno de los retos para cualquier vendedor es conectar emocionalmente con sus clientes, creando un mensaje que despierte algo en las personas. Por eso, el marketing emocional surge para movilizar los sentimientos hacia determinados productos. Incluso, este tipo de estrategias examina las reacciones que puede tener determinado público para luego ofrecerlas y venderlas.

“Es la disciplina que utiliza una marca dentro de una estrategia, con el fin de lograr un vínculo afectivo con sus clientes, o futuros clientes, para que estos sientan la marca como algo propio y necesiten ser parte de ella”.

– Élia Guardiola, especialista en Marketing emocional y Storytelling

estrategia de marketing digital

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Entre las ventajas que esta estrategia representa sobre la línea tradicional del marketing, es que permite que las personas se identifiquen con una marca, creando la sensación de que sus productos son únicamente para él. Por otro lado, al despertar sus emociones, se busca que su interés se mantenga a lo largo del tiempo de una forma mucho más intensa.

La fórmula básica del marketing emocional se basa crear un pensamiento que genere sensaciones para provocar acciones que tenga un resultado favorable para una empresa o emprendedor. Por eso, si se logra conectar, será más sencillo provocar una acción y, con el paso del tiempo, se podría catalogar a esa persona como un “cliente fidelizado”.

¿Qué se necesita para aplicar el marketing emocional

1. Conoce a tu público

Ninguna acción de marketing está completa si no se conoce al público al que irá dirigido un producto en específico. En esta categoría entran sus características demográficas, como la edad, genero, nivel socioeconómico o su cultura. Asimismo, es importante conocer cuáles son las variables psicológicas que les pueden afectar, como cuáles son sus preocupaciones, miedos, placeres o hobbies.

Conocer al target a nivel psicológico garantiza que se seleccione la emoción que se desea vender y con la cual se asociará a un producto.

2. Decidir qué emoción se debe vender

En el marketing emocional es muy importante conocer qué emoción es la que se asociará con cualquier producto. Por lo general, se suelen elegir emociones como el miedo, la culpa, el amor, la alegría o incluso la codicia.

Para vender un juguete o una figura de acción, hay que vincularlos con la alegría y la diversión. Pero cuando se trata de artículos tecnológicos, la elección se complica, ya que no se puede usar la alegría como vinculante. Apple, conoce esto y ha diseñado la mayor parte de sus campañas dándoles un aire minimalista a sus productos. De esta forma, la persona siente el deseo (codicia) de tener ese teléfono o Tablet antes que los demás.

definir una emoción

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3. Aplica una estrategia de comunicación

Luego de identificar al público y de encontrar la emoción que se usará, hay que encontrar las palabras o las imágenes que mejor se adecuen para que, luego de ser vista varias veces, se “adhiera” al pensamiento de forma que pueda influir en las acciones de una persona.

Con los avances en la tecnología, es importante crear estas campañas para que se adecuen a las redes sociales. Otra estrategia por la que muchas marcas apuestas, es vincular su mensaje a alguna personalidad influyente de medio digitales.

¿Cuáles son las bases del marketing emocional?

Vínculo afectivo “marca-público”

Este vínculo es el responsable de que este tipo de estrategia existan, ya que no solo se busca generar una emoción especifica en una persona, también es importante un feedback que el consumidor puede darle a una marca. Entonces, se podría decir que se busca crear una experiencia única, donde las empresas escuchen a su público y así crear canales que favorezcan la comunicación.

Crear un vinculo con la marca

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Experiencia, sensaciones y emociones

Actualmente se vive en una época en la cual se recibe cerca de 5.000 y 10.000 impactos informativos al día, pero el cerebro solo es capaz de procesar cerca del 10% de todos los estímulos que recibe. Con lo cual, se debe marcar la diferencia, creando un contenido de valor que provoque una experiencia favorecedora y se transforme en sensaciones agradables. Esto será lo que ayude a que una persona tome la decisión de adquirir un producto por encima de otro.

Por eso, para que una estrategia de marketing relacionada con las emociones funcione, se debe construir para crear una alta expectativa en el público, con experiencias vividas y contenidos atractivos.

Lovemark

Se podría decir que este es el objetivo final del marketing digital: conseguir que una marca se vuelva la favorita de una persona, es decir, que no considere otras opciones a la hora de comprar cualquier cosa, como un producto de maquillaje, un teléfono celular o un par de zapatos. Por eso, se ha hecho muy importante contar historias reales que ayuden a identificarse fácilmente.

Convertirse en una lovemark

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Marketing de contenidos

Este tipo de estrategia es fundamental para generar una campaña emocional, ya que el marketing de contenidos ayuda a los planificadores a entender qué quieren o necesitan los usuarios, asimismo, es ideal para establecer cómo actúa ante ciertos elementos. De esta forma, se podrá crear una mejor estrategia publicitaria.

En definitiva, conocer de marketing emocional se convertirá en la herramienta perfecta para llegar a entender mejor al público objetivo y, con el tiempo, volverse la marca número uno para él. Recuerda siempre, no hay que vender producto, sino emociones.

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